Las sociedades necesitan de la participación de todos para enfrentar las debilidades y eventos que puedan ocurrir, es importante resaltar que cada persona desde su trinchera debe aportar sus conocimientos y esfuerzos para viabilizar los problemas personales, sociales y hasta naturales que se le pueda presentar y buscar soluciones individual y/o colectiva, dependiendo del evento
CRUZ BALOY PINO P.
martes, 10 de marzo de 2015
homenaje a la comunidad de Alamar en la Habana.
ALAMAR
En tierra martiana donde el mar bambolea sin parar, frente a la costa indómita de los mártires que perdieron sus vidas, y los que la arriesgaron, aun siendo jóvenes, en busca de futuro y porvenir, se lanzan en balsas de hule a romper olas, con su mirada puesta solo en la libertad, en esa inmensidad, son sorprendidos por las aletas aterradoras que los hacen dudar: parar o seguir, pero ese afán a ser libre le hacen fruncir el ceño y acelerar su chapoteo, echándose a la espalda el miedo con el pensamiento en su libertad y vivir, vivir, vivir, pero jamás morir.
Desde la costa indómita de Alamar, testigo mudo del Marielito y toda intentona de fuga de esa Isla prisión, que tiene a millones de almas deambulando sin rumbo y con un mar caribeño como carcelero y grises patrullas circundándolas como barrotes de acero.
Alamar donde el ir y venir de su gente con su javita bajo el brazo, bamboleando las caderas al ritmo del son, en busca del sustento de sus pioneritos, de la cadeca al progreso, del progreso a la ancha, de la ancha al 10 y del 10 a su pensamiento que vuela sin obstáculos, sin barrotes y sin represores, hasta que el pito de un chevy 52 rompe el silencio y lo regresa calle abajo, calle arriba, pero con su mente libre, que es lo único que no pueden cercar, clamando libertad.
ALAMAR, a los 11 días del mes de diciembre de 2013.
Cruz Baloy Pino Plaza.
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